DESDE EL CARIÑO VERSUS SIN ÁNIMO DE OFENDER

15 septiembre, 2015

Nada se olvida más despacio que una ofensa y nada más rápido que un favor “

MARTIN LUTHER KING

 pistolero

Todos estamos metidos en una rueda de ofensas, raro es el día en el que no ofendemos o nos sentimos ofendidos. La ofensa en una creación humana por tanto deriva de la conciencia del ego, forma parte de nuestra estructura social de control y posición.

Antiguamente la ofensa llegaba a la sangre, el duelo a muerte por limpiar el honor mancillado. La ofensa siempre establece un juicio de lo que de una manera totalmente subjetiva consideramos agravio, ya que hay factores culturales, sociales, políticos, religiosos, costumbristas, un sin fin de marcos donde poder ofender y sentirse ofendido. De lo que se deduce que no es posible vivir sin ofender a nadie.

En  “Alegría de ofender “hacen el siguiente pequeño relato de una ofensa:

Desconfió. Trazó una línea para ver si la pisaba. Ella la saltó y, en el aire, se ofendió por haber sido sometida a prueba “

 Este pequeño relato demuestra que la mayoría de las veces confundimos la ofensa con la necesidad de defender nuestro amor propio, que poco tiene que ver con nuestra autoestima o amor a uno mismo. El amor propio es el sustituto de una verdadera autoestima, con el amor propio necesitamos de la valoración de los demás para sentirnos felices, por lo tanto estamos más expuestos a valorar de una manera desproporcionada los juicios de los demás, y en consecuencia a sentimos más y más veces ofendidos.

Curiosamente cuanto más cuidada y trabajada esté nuestra autoestima, cuando más seamos capaces de arraigar nuestra individualidad, y nuestra capacidad de comprender que somos únicos,  a más gente podremos ofender, a toda esa gente que se siente amenazada por nuestra fuerza, nuestra seguridad, nuestra libertad en los actos y el comportamiento, y en general por todo aquello de lo que ellos carecen, pero en consecuencia y como rasgo de fortaleza nos sentiremos menos veces ofendidos.

Hay un comentario generalizado en nuestra sociedad, y sobre todo en nuestro entorno laboral, si ponemos atención la podremos escuchar en más de una ocasión:

- No es normal que haya ascendido tan rápido, no es por ofender, y te lo digo desde el cariño…, ya sabes que a mi me gusta ir con la verdad por delante, pero ¿no es raro? ¿Qué habrá hecho para conseguirlo?  Suena, ¿verdad? Puedes escucharlo en cualquier bar a la hora del café.

En lugar de esto, por qué no nos preguntamos el motivo de por qué ese ascenso no es nuestro. ¿Por qué echamos balones fuera?, dando a entender que no es que nosotros no podamos conseguirlo, es que el otro lo ha conseguido con malas artes. “Dijo la oveja al águila: por tu culpa no puedo volar “. Nietzsche

 Cuando una persona sufre una carencia de algo que le gustaría tener, suele sentirse impotente y genera una creencia más o menos arraigada que le dice constantemente que “no es capaz”, este juicio propio o creencia limitante le genera una inseguridad que hace que observe a los demás como amenazas.

El ofendido cree herido su ser y reacciona de manera doliente, cuando en realidad está fortaleciendo la ofensa concediendo un poder al ofensor: el poder de herirle con un juicio subjetivo. El poder que le concede  un alto valor a su opinión y juicio.

Como decía unos párrafos más arriba, la sociedad y nuestra naturaleza hace que sea imposible ofender a otros de forma involuntaria, pero si tenemos la capacidad de elegir hacerlo de forma voluntaria. Antes de lazar un agravio hacia otra persona, simplemente contemos hasta 10, solo eso, pensemos que estamos ofendiendo realmente, si a la persona blancode nuestra ira, o estamos dejando al descubierto una debilidad propia. Y antes de ofendernos pensemos: ¿qué importancia le concedo a las opiniones de esta persona? la suficiente como para ¿cambiar mis emociones y sentimientos ? Y sobre todo y más importante,  ¿que dice mi ofensa hacia el otro de mi? ¿ Qué piedra de mi estoy lanzando, para que no me pese tanto?lanzar piedra

 

Terminaré nuestro artículo de de esta semana con una simpática y manifiesta ofensa histórica, en forma de consciente dardo envenenado; el dramaturgo Bernard Shaw escribió una vez a Churchill:

“Estimado Sr. Churchill:

Le adjunto dos entradas para mi nueva obra de teatro que se inaugura el jueves por la noche, le ruego venga y traiga a una amigo, si tiene uno.”

la respuesta del Sr. Churchill no se hizo esperar.

Estimado Sr. Shaw:

Lo lamento pero tengo un compromiso previo y no podré asistir a la inauguración. Sin embargo iré a la segunda función, si es que hay una.”

 

Pensemos antes de ofender y analicemos antes de ser ofendidos.

 

Carmen Clemente

EL PODER DE HACERSE CARGO

9 septiembre, 2015

EL PRESENTE

La resistencia al cambio es tan connatural al hombre casi como respirar.Mirarte al espejo y llegar a las profundidades de tu ser, ese que sabe que es lo que quieres en realidad, es doloroso y costoso. Decimos querer conocernos, pero nuestros comportamientos revelan lo contrario, pues solo nos gusta conocer de nosotros aquello que nos es grato. Lanzamosa los cuatro vientos nuestro supuesto cambio pero utilizamos las mismas palabras de siempre. Plantearnos nuestros valores y creencias, aquellas que sustentan y han sustentado desde siempre nuestra forma de pensar y sentir, no es tarea fácil, ni agradable. Es mucho más fácil y sencillo decir “yo soy así” y “tengo mis motivos”. Pues nada, sigue ahí, si es lo que quieres…pero luego no te quejes y eches balones fuera.

Hacerte cargo de tu momento, el de ahora, el que vives en este momento requiere de un alto grado de responsabilidad y una buena dosis devalentía. No todos estamos preparados para ello, aunque deberíamos. Hacerte cargo es reflexionar sobre posibles cambios que has de hacer.  Una buena noticia: cuando te haces cargo… vas en el  camino correcto, desde ahí y no desde otro sitio tienen que nacer tus reflexiones, tus decisiones, tus motivaciones…. no sirve de mucho atacar y lanzarnos a nuestra historia pasada salvo para recoger algo que podría ayudarnos. Hacerte cargo de tu momento es comprender que lo que ocurre en este momento es vida, y enfrentar este momento y no otro, con la actitud adecuada, aquella que te haga feliz, a ti… no a los demás (los demás tienen su ahora) es el camino correcto para no ser devorado por la frustración, la apatía y el paso de los días sin sentido.

Coloca cada cosa en el sitio que le corresponde, a lo que está en el pasado, hay que cambiarle de conjugación y ponerlo en el pasado: estuvo

Olvida rencoresBAUL DE LOS RECUERDOS, no alimentan más que un ego desmedido, olvida las ofensas, no des ese poder a los que las emiten, manda al baúl de recuerdos los amores no correspondidos, no eran para ti, no desperdicies energía con quién no lo merece, algún día alguien escuchará con amor lo que digas, mientras tanto… no te conformes, y si no llega es que quizás no era tan necesario.

Pasa más tiempo con las personas que quieres de verdad y no escatimes palabras ni gestos de cariño con ellos. Los besos no dados y las palabras no dichas serán las más recordadas, créeme.

No intentes cambiar a la gente, y no dejes que nadie te cambie a ti, eso es algo que solo tú puedes hacer, eso sí, practica el cambio a diario, hará que te sientas más vivo. Escucha de todo y reflexiona sobre algo al menos una vez al día. Lee mucho, el conocimiento llegará  solo. Decide cada mañana como quieres que sea el día, y pase lo que pase sigue esa decisión, comprenderás el poder que tienes.

Hazte cargo de tu momento, y realiza tantos cambios como necesites para adecuar este presente a aquello que quieres. Hazte cargo de tu momento o lo perderás.

Carmen Clemente Barroso

Colegio Superior de Coaching